Ya escribí una entrada muy fresita sobre las cosas que me gustaban, pero hoy, pasé por una situación que me impulsó a venir de inmediato a chancar mi teclado y redactar esta entrada.
Pues resulta que yo, como todos los abnegados limeños, sufro por las desorganizadas remodelaciones de vías en nuestra querida Ciudad de los Reyes, lo cual ME JODE.
Perdón si la expresión es muy agresiva, pero me jode salir a la hora prevista y tener que esperar cerca de 30 minutos en medio de un tráfico injustificable. Por eso, mientras era aplastada contra la ventana por el sobaco de otro pasajero, me prometí escribir sobre las cosas que me joden: las que me revientan, las comunes y corrientes, y aquellas otras singulares.
Es así: cuando llega la inspiración, llega, y no es recomendable dejar que se esfume porque así puede que se pierda alguna joya literaria.
1. Me jode que me hable la gente extraña (sea hombre, mujer no importa... ni el taxista que me está llevando, ni la señora que esta delante de mí en la cola).
2. Me jode ver a un conocido desde el otro extremo de la calle. Significa que durante todo el trayecto hasta su encuentro debo empezar a caminar bonito, sonreir, examinar disimuladamente como luzco; sólo para luego decir "hola" y pasar de largo.
3. Me jode la gente que habla lanzando palabritas en inglés. Esta bien, puede que yo lo haga pero no me la paso asi: "Wait, yo le dije, are you kidding? hoy no vamos a salir, no way!, como insistió le dije don't freak out iré contigo". (Ajam, se puede apreciar que mi interlocutor sólo llegó al básico III).
5. Me joden los gileros con pose de James Bond. (Esta bien, alguna vez me engatuzaron pero ¡ya no!)
6. Me jode que a mis cortos y primaverales 25 años me llamen: "Señora". Ta que…
7. Me jode que me digan: "¿Por qué una chica tan bonita como tú no tiene novio?". Acaso esperan una confesión tipo: "Bueno, es que asesiné al último" o "En realidad no soy tan bonita, esto es una máscara".
8. Me jode cuando la gente, a sabiendas que una es católica pero muy de vez en cuando va a misa, te dice: "Yo era católica, pero me cambié a la religión tal y ahí ¡sí conocí a Dios!"... Hummff, tu testimonio de vida para otro lado ok?
9. Me jode que siempre me inviten aceitunas como bocaditos en las fiestas, es la cosa más horrible del mundo, pero ni modo las como para que el ron no se me suba a la cabeza.
10. Me jode que el trago favorito de mis amigos sea el ron, caray, no me gusta el ron!
11. Me joden los Doritos (por qué a la gente le gusta un bocadito con olor a pezuña?), también me jode que por equivocación le echen mostaza y ají a mi salchipapa, las detesto!
12. Me joden los chicos que no saben bailar salsa y que tienen el descaro de invitarte una pieza, tampoco los que no te advierten de dicha discapacidad y permiten que hagas el ridículo en la pista.
13. Me joden los chicos que sí saben bailar salsa y que te hacen dar mil vueltas sólo para poner en evidencia que una no sabe.
14. Me jode que interrumpan mi apreciado sueño de belleza por las puras y encima me pregunten: ¿Estabas durmiendo?... Taradupido.
15. Me joden los chicos que escriben con faltas ortográficas "Haber tu foto?" "Es que tengo que travajar", bueno, suelo tolerarlo en mis amigos, entiendo el apuro al tipear pero que un individuo me quiera afanar diciendo: "Bamos al cine?"... NOOO, SEÑOR!!
16. Me joden las cadenas (a menos que sean demasiado graciosas y se trate sólo de un texto).
17. Tambien las animaciones en Power Point, olvídenlo, nunca las abro, van de frente a la papelera.
18. Me jode caminar cerca de una cancha de fulbito... siento que me va a caer un pelotazo en cualquier momento.
19. Me joden los cohetes, los de lucecitas puede ser, pero digo yo, por ejemplo los de las procesiones... ¿Cuál es la gracia de reventar cohetes que meten pura bulla? ¿Por qué la contaminación sonora?
20. Me jode el acento peculiar que adoptan los periodistas cuando narran sus reportajes, es la cosa más rara y posera del mundo.
21. Me jode la calata gigante de Brahma con la que siempre me tengo que topar en la bodega del chino... la odio!! regia, maldita.
22. Me jode que la gente fume cerca de mí... se me irritan los ojos (recuerden que uso lentes de contacto), mi cabeza se envuelve en una nube y termino oliendo a tabaco puaj!! Pero casi todos mis amigos fuman, ni modo…
23. Me joden las palabras que inventamos los abogados como: obligacional, evitabilidad, postdelictual...
24. Me jode la gente que no tiene correa para mis bromas.
25. Me joden los rollos que se me salen por los costados... listo lo confesé.
26. Me jode que la gente crea que mi apellido paterno es mi segundo nombre, es mi apellido caray!!, mi apellido materno es compuesto, no es que tenga tres apellidos.
27. Me jode la mediocridad del futbol peruano y que hagan una fiesta nacional por un gol o un empate, por favor… (chicos, recuerden: 5-1 con Ecuador... )
29. Me jode comprar en una tienda abarrotada de gente.
30. Me joden los peluches... Serán un detalle muy bonito pero a la larga se llenan de polvo, ocupan demasiado espacio y no sirven para nada.
31. Me joden los payasos, me dan miedo (me refiero a los que se pintan la cara y animan fiestas infantiles, por si acaso).
32. Me joden las chicas que se hacen las tontas, son una vergüenza para nuestro género.
33. Y Por supuesto: me jode que a última a Castañeda se le haya ocurrido remodelar las pistas, entiendo que era necesario, pero porque tan poca falta de previsión?? Me JOROBAA!
Bueee... vine con bastante que descargar ¿eh?
¿Y a ustedes que les jode?
Y como suelen decir: "Estamos trabajando para servirlo mejor. Muchas gracias por su comprensión".
Marilia Navegando
miércoles, 30 de abril de 2008
Me jode que...
Entre un planeta y una estrella se encontraba
Marilia Navegando
a las
16:04
28
Tripulantes pasaron y...
Ideas: cosas que joden
lunes, 14 de abril de 2008
Astronauteando 1
Ayer estuve apuradísima, haciendo unas compras en el Wong de Plaza San Miguel. Ayer domingo. El mejor día para hacer un par de adquisiciones rápidas en un supermercado colmado de tías con carritos repletos de comida enlatada, niños que te atropellan llorando por un helado convirtiendo tu camino un concurso de obstáculos, viejitos que no deciden qué desodorante llevar deteniéndose en medio del pasadizo y tipos que a última hora se les ocurre pagar con tarjeta de crédito haciendo de tu turno, que era casualmente el siguiente, se vuelva una espera interminable.
LO PEOR: Como ya estaba frente a la cajera, había vuelto a poner en su lugar la "Vogue" con la que estaba ocultando mi bochorno y en la cual ni siquiera pude terminar de enterarme quienes fueron las mejores cincuenta mujeres vestidas de la historia, fundamental información...
Sumergida en este laberinto que irónicamente era amenizado por una suave música de saxofones (no tengo idea quién será el encargado de poner las pistas en Wong). Fui en busca de un buen Pisco y unos chocolates para Jôao. Como buena peruana, siempre regalo este trago a los amigos extranjeros que tengo. Se hacía tarde. Permiso, señor, ¿Dónde es la sección de tragos?, estoy con la hora, ¿a la derecha, dice?, gracias, ya mamita vamos a encontrar a tu mamá, ¿es ella? bien, bien, ¿los dulces, donde están? Llevaré los de Ibérica, se hace más tarde, este pasadizo es un embotellamiento, perdón, aysh, permiso, disculpe no quise botar su cerrito de latas, permiso... y ¡listo! ¿Listo? Sonó como cuando mi madre abre la persiana de mi cuarto con furia, ¡algo se ha roto!, no, nada se rompió... fueron los broches de mi blusa que al engancharse con uno carritos la abrieron toda, he ahi yo, en medio del tumulto, con la blusa abierta, exponiendo mi sostén de elefantitos, cual si fuera una misteriosa vendedora de relojes.
El viejito dejó de buscar su desodorante, la chibolita me miro con extrañeza, el chico del almacén contuvo una sonrisa, el señor me miró con morbo y acomodó sus gafas. Me volví hacía otro lado para acabar con el espectáculo que había provocado esta "la blusa de porquería", como murmuré en ese momento. Pero ahí me esperaban toda la fila de cajas registradoras repletas de compradores que empezaron a aplaudir... "Feliz cumpleaños señora Jiménez..." dijeron en los altavoces. Por un momento no sabía si ovacionaban el onomástico de la dueña de la tarjeta Bonus o mi exhibición.
Uno, por uno, empecé a abrochar "la blusa de porquería", parecía la manualidad más lenta y complicada que había tenido que cumplir. No, Marilia, por favor... me dije, pero muy tarde, el rubor me había subido a la cabeza... Con el telón cerrado, mejor dicho mal cerrado porque puse el primer broche en el segundo y asi sucesivamente en toda la blusa, me dirigí a la cola. Algunos me observaban con curiosidad. No es por posería pero mientras espero mi turno, suelo revisar la "National Geographic", me quedo mirando las fotos tan increíbles que publican, son un placer para la vista. Sin embargo elegí la "Vogue", la más grande que podía cubrir mi rostro.
Tuve que esperar que la tarjeta de crédito de mi antecesor en la fila se registrara en la caja para luego pagar apurada: no, no he traido bonus, solo boleta, en soles, sí, sí deseo donar todo el vuelto a Cáritas, gracias! Debo añadir que la cajera no llego a hacerme ninguna de las preguntas.
Fuera del local, cruzando la pista, me reí de mi misma: "...lo que he tenido que pasar por tí, Joâocinho" y repetí en mi mente: "es que yo fui astronauta"...
Ah... y el sostén de elefantitos no lo elegí yo, me lo regaló una prima porque no le quedaba.
Entre un planeta y una estrella se encontraba
Marilia Navegando
a las
11:16
21
Tripulantes pasaron y...
Ideas: apuros, bochorno, sostenes, supermercados, verguenza
miércoles, 2 de abril de 2008
Total que ni quería yaaa
- Hola... ¿Y qué tal la semana?
- Bien, ya te imaginaras, full chamba... ¿y tú?
- Bien, también, he avanzado con las primeras clases…
- ¿Vamos a comer algo?
- Mejor vamos a caminar -si lo voy a chotear no quiero que me invite nada-
Silencio, salvo las bocinas de los autos, los gritos de los cobradores, los murmullos de los transeúntes que cruzan como fantasmas, pero silencio entre los dos.
- ¿Nos sentamos acá?... El parque Kennedy siempre está lleno ¿no?
- Es fin de semana, todo el mundo aprovecha para salir... ¿Qué pasa?
- Bueno no pasa nada, más bien, si, bueno si, no, ehh es que mira la verdad, tu me gustas ya, me caes muy bien, tienes muchas cualidades, pero -¿cómo fue que me dijo la gata en el tejado?- ah! hum, pero creo que somos muy distintos y te he tomado cariño pero creo que no servimos para tener una relación romántica… este, claro que tenemos mucha química pero ni bien te pienso como pareja… eh, como que me vuelvo más exigente y pues me doy cuenta que no funcionaríamos…
Ok, creo que así está bien, total, el chico es bueno pero no es pues -decía yo y una gemela mía repetía al unísono en el espejo- no me voy a maquillar demasiado, voy a ir así nomás a la zapatilla... primera vez que ensayo una terminada, si se le puede llamar así claro...
- Hola... ¿Y que tal la semana?
- Bien, ojitos lindos, tuve harta chamba, cerramos varios convenios… ¿y tú?
- Bien, también, he avanzado con las primeras clases…
- ¿Vamos a ver una película?
- Mejor vamos a caminar –como dije, si lo voy a chotear no quiero que me invite nada-
- ¿Caminar? Mmm… ¿Qué pasa Marilia?
No hubo silencio, se la pasó preguntando hasta que por fin encontramos una banca.
- Deja que nos sentemos, no pasa nada… El parque Kennedy siempre está lleno ¿no?
- Sí, sí, sí, todo el mundo viene acá ¿¿Qué pasa??
- No, nada tranquilo, bueno… bueno es que…
- No sé si es mi imaginación pero en las últimas salidas te he sentido distante…
- Ehhh… sí un poco, sucede que…
- Y verás, Marilia, tu me pareces una chica genial, A-1, como dirían, eres inteligente, guapa, divertida, has estudiado la misma carrera que yo, así es que me comprendes mucho mejor que otras personas pero me parece que hay demasiadas cosas que te guardas, sospecho que algo te jode y te lo guardas.
- Sí, la verdad, este, mira yo…
- Hay otra cosa que también me inquieta es que eres demasiado independiente para mi gusto, yo siento que doy demasiado y no recibo nada, no es que espere algo a cambio ¿no? Pero ¿te has dado cuenta que nunca me has dicho que me quieres? Eres súper dulce y cariñosa, pero nunca lo has dicho, no siento que me correspondas y eso me hace sentir muy mal porque de verdad yo quería una relación contigo pero siento que cuando estás conmigo te limitas a observar yo no sé de pronto me miras con tu cara de decepción y yo no sé que he hecho…
Era cierto, si bien le insinué mi incomodidad por sus actitudes, jamás le había dicho que lo quería. Curioso.
- Sí, me guardo muchas cosas… (Ay si supieras que te he rajado en un blog).
- Y por eso, Marilia, creo que ya no debemos seguir saliendo porque tu forma de ser es como es, y yo no la voy a cambiar, de veras, tu me gustas mucho, pero no puedo contigo la verdad yo no podría lidiar con una novia como tú, así tan distante, y la verdad yo no soy lo máximo pero te digo he choteado a otras cinco chicas de mi oficina que querían conmigo, pero ahora me doy cuenta que contigo todo se apaga, no muestras interés la otra vez llegué tarde a propósito y me recibiste de lo más tranquila, ni me reclamaste pero por otro lado criticas todas mis manías, no eres tolerante para nada…
¿Tarde? Bueno es que no era para tanto, o sea el pata quiere que le haga un berrinche... ok, eso tendrá.
- ¿Quieres que sea más expresiva? ¡ok! Me jode que te hayas salido de la cola del cine como tres veces porque no tienes para las entradas ¿por qué me invitas si no puedes pagar?; me jode que te hayas sacado la plata de la media (¡qué nivel!) y me hayas insinuado que vivo en una zona peligrosa, tantas veces hemos caminado por ahí hasta muy noche y nada ha pasado; me jode que me hayas llamado a las 3am para vigilarme, ¿tienes complejo Truquini o que?; me jode que no me hayas felicitado por la beca en el curso, ¿tienes idea con cuanta gente competí?, sólo piensas en ti y en que esté disponible para irme a chupar contigo; me jode que me invites un trago y ni siquiera hayas guardado para tu pasaje ¿por cierto cuándo me vas a pagar?; me jode que le hayas dicho a Alicia y a todos que le ibas a regalar una cuna por su babyshower, que por eso no te ibas a unir a la chanchita que estábamos haciendo para el coche, y que a las finales no le hayas dado nada, ni un roponcito; me jode que me digas que voy a perder el tiempo como profesora universitaria, que voy a tener que buscar un marido con plata para sobrevivir, así haya sido broma, me llegó; me jode que aplaudas cuando te rías, entiendo la euforia de una carcajada, pero ¿todo el tiempo? derribaste la bandeja a un mozo ¿te acuerdas?; me jode que me hayas dicho que seria bonito que cuando vaya a tu casa me ponga a lavar los platos con tu mamá (¿¿Qué??); que pienses que si tu esposa no lleva tu apellido es porque no te quiere; que jode también que me hables tanto de tus ex, tambien me llega que digas que soy una cucufata porque sólo me he acostado con los que han sido mis enamorados, yo entiendo que puedas tener mil y un defectos, al inicio sí, me gustaste mucho, pero te he conocido mejor y ya me dejaste de gustar, y la verdad no pretendo cambiarte porque no me parece justo perder el tiempo en reeducarte, remodelarte o que se yo, ese trabajo le correspondió a tus padres en un momento, ok?, yo no voy a tratar de convertirte en el hombre que NO ERES, tal vez debería acpetarte como eres pero no puedo, sorry, no puedo, no puedo TOLERAR, veras hay cosas y cosas...
- ¿Qué? Estás loca ¿no?... las mujeres están locas… Marilia no pensé que te ibas a poner tan picona...
Me quedé sentada en la banca, acompañada de la breve brisa que colaba un árbol y viendo pasar a jóvenes familias, a algunas otras personas distraídas y a varias parejas que por momentos me parecieron cachacientas al atreverse a compartir cariñosamente el rico arroz con leche frente a mí. Reflexionando me di cuenta que si pasé más de un mes con Juan fue porque hacía casi un año que había terminado con mi último enamorado y no había vuelto se sentirme querida. Qué egoísta de mi parte.
Tanto ensayo para que al final me echen moco, pensé, Bue, ¡ni modo total que ni quería!.
Piconaza.
De vuelta a casa, Dana me recibió con saltos y contenta moviendo la cola, sentía alivio de abrazar su cuerpito peludo, sus lamidas en mi oreja me consolaron un poco de la tristeza que aún sentía por el desenlace de la noche. Creo que fui demasiado dura con él, murmuré. Me puse a revisar el mail, estuve a punto de vaciar sin mirar mi bandeja de correo no deseado pero se me ocurrió ver si entre las publicidades de viagra y de cursos de inglés había llegado algo interesante:
Olá, vou estar visitando Cusco (Machu Pichu), com um passeio, eu acho que vai ficar um par de noite em Lima. Espero que você possa ver. Era bom se tivéssemos a oportunidade de nos encontrarmos. Por favor, envie-me o teu número. Beijos. Joâo.
¿Joâo? Después de seis años. ¡Joâo! repetí y mi corazoncito al que creía dormido sintió una punzada.
Entre un planeta y una estrella se encontraba
Marilia Navegando
a las
21:51
27
Tripulantes pasaron y...
jueves, 27 de marzo de 2008
PEQUEÑOS detalles por los que te quiero chotear
Pasa el tiempo y los años nos enseñan no hay hombre perfecto.
El príncipe de la Colina nunca existió, era el tío William, Albert, un pata viejo con look de andrajoso que nunca se afeitaba, ahh pero de corazón muy grande (recuerden que adoptó a Candy). Y el hombre perfecto para ella resulta ser más bien un chico imperfecto: Terry, qué churro era ¿no?, era el rebelde, fumador, orgulloso, burlón, pero sensible y sincero (se quedó con Susana... ches...).
Cuando descubrimos ciertos defectos en el otro y aún así lo aceptamos, es cuando uno empieza a amar, porque ¡vamos! sólo mirémonos al espejo: no somos perfectas.
Así pues, creo que en mi vida que me he enamorado hummm... tres veces. La primera: de mi primer novio Ignacio, claro está. Tuvimos una relación saludable, llena de tranquilidad, confianza y comprensión que cuando acabó, si bien me dejó muchas lágrimas, me dió algo más importante, una amistad que dura hasta hoy. La segunda vez: me enamoré de un ser que yo describiría como celestial, la versión masculina de la Beatriz de Dante Alighieri, nunca fuimos novios pero Joâo y yo tuvimos un fugaz romance que sólo duró los escasos 10 días del viaje que hizo que nos conociéramos, poco más de una semana bastó para quedar prendada de él y resucitada de mis despechos. Y la tercera: de uno de mis mejores amigos, Julio, con el que nunca tuve nada "¿Ni un chape Marilia??", "Ni un chape..." la explicación fue que nos enamoramos a destiempo, primero uno del otro y cuando uno tiro la toalla, el otro se enamoró... Ironías de la vida.
Entonces... ¿de qué quería escribir? ¡Ah! Ah ya... (Gracias, si aún estan leyendo). Luego de estos tres enamoramientos, además de los otros dos novios que tuve y a los que creí amar, uno en un arranque de lástima y el otro de aferración, pues se acaba por aprender,a tolerar, a comprender, a aceptar, a apreciar, en suma a amar...
Por eso nunca tuve reparos en empezar a salir Juan, a pesar de los comentarios que me hicieron "¿Con el feo?? No pues Mar, tú das para más...", "Está medio maltratadito eh... ", "¿Cuál ese? Pucha parece tu tío jaja...". Hice caso omiso, si bien era cierto que Juan no era un Adonis, tenía otras cualidades que me hacían considerarlo como un potencial prospecto. Juan no era perfecto, pero era un chico inteligente, cuántas veces flotando en el aroma de un café mantuvimos las más interesantes conversaciones; era estudioso en la universidad y ahora muy trabajador, siempre preocupado por hacer bien las cosas y cumplir a tiempo, no por nada recién egresado consiguió un puesto altísimo en una de las empresas más prestigiosas de la Lima; divertido y bohemio, no se hacía problemas en quedarse tomando un vino, o esperar la madrugada bailando. Está demás decir que congeniamos de inmediato. Yo solía pensar que si me hubiera dejado llevar por los comentarios no habría tenido oportunidad de conocer a un chico tan especial, y, mirándolo bien, feo, feo no era, era más o menos, ¡salud! no era un churro, era normal, no es de los que te hacen girar la cabeza, ¡salud! es más tenía bonita nariz, buen porte, era lindo... ¡salud! a esa conclusión llegué luego de acabar con él una botella de vino en La Posada del Angel. Supongo que leyo mi pensamiento, porque en ese instante se acercó y me besó. Al poco tiempo escuché sus tequiero, teextraño, y los memuerodeganasdeverte.
Como dije al inicio, pasa el tiempo y nos damos cuenta que no hay hombre perfecto. Pero no hay que decepcionarnos, basta con ser tolerante.
Desde finales de febrero hasta ahora nos estamos frecuentando, nuestros amigos creen que somos novios y nosotros no lo desmentimos... "los dos cogidos de la manos por las calles, y regalándonos mil besos en cada rincón..."
Sin embargo vuelvo a repetir no hay hombre perfecto. Y para que vean que el titulo tiene que ver con lo que escribo en el post procedo a anunciar ¡Que paaaseeen los pequeños detalles!
PEQUEÑO detalle número uno:
¿No sabes cómo llegar a mi casa? Yo te recojo en el paradero, dije en el celular. ¡Hola!, le di un beso en los labios y tomándolo de la mano entusiasmada empecé a contarle, te voy a llevar a una pastelería de acá por mi casa donde venden unas tortas riquísimas, de vez en cuando como ahí, son buenazas... ¡Espera! me dijo, ¿qué haces? respondí, se estaba agachando como para amarrarse los zapatos... ¿pero qué? ¿qué es lo que veo? Juan se sacó un par de billetes azules de la media, lo miré estupefacta, es que yo no sé que tan tranquilo será tu barrio pues, derrepente me asaltan... por eso pongo ahí mi plata , dijo en un tono despectivo.
PEQUEÑO detalle número dos:
¿Y si vemos una película? decía un mensaje suyo. ¿Nos encontramos en Cineplanet a las 8 p.m.? Perfecto. Besitos! Caminando del brazo y distraída por las luces multicolores de las tiendas lo escuché decir que cuánta gente, que qué fastidio, que qué calor, que qué ajetreo... entonces vayamos por las entradas, sugerí sonriente. No hay buenas películas... claro que sí... se acercó a la caja conmigo sostenida de su cintura y faltando una persona para que lo atiendan, se metió la mano al bolsillo empezó a contar las monedas en la palma y sentenció: "No me alcanza... vamonos a caminar nomas".
PEQUEÑO detalle número tres:
¡Tengo una buena noticia! A ver ojos lindos, dime... ¡Me han dado una beca para hacer un curso de especialización! ¿en serio? Sííí, ¡me seleccionaron!, lo voy a llevar por tres meses y será todos los sábados de 8 a 12m... ¿qué te parece? ¡Ya te fregaste!, ahora no vas a poder salir los viernes conmigo... dijo fastidiado.
PEQUEÑO detalle número cuatro:
No creo que nos podamos ver este sábado porque tengo que acabar de corregir unos trabajos, ¿qué tal el domingo? Esta bien, no hay problema. A las 3 a.m. mis sueños fueron interrumpidos por un número desconocido que me reclamaba en el celular. ¿Sí?, Balbuceé, ¿Marilia?, Sí, ella habla... ¿Cómo estás linda?, Durmiendo ¿Quién habla?, Ah ya... uno de tus admiradores, ¿Quién?, Adivina pues... di nombres, no, no sé, dime quien eres, adivina, no, dime quien eres, no, esta bien te dejo dormir, chao.
Luego de una semana se me ocurrió comentarle, No sabes Juan, la otra vez me llamaron de madrugada de un número desconocido... Eh... sí, era yo, ¿tú?, Quería saber a dónde te habías ido... Pero te dije que me quedaría trabajando... ah pero uno nunca sabe con las mujeres pues.
PEQUEÑO detalle número cinco:
¿Vamos al Cocodrilo Bar?, hummm no... me da flojera (no vaya ser que no le alcance como en el cine), oye vamos, ¡los tragos son buenos ahi!, no, hay que quedarnos acá viendo una pela en mi casa, ¡vamos!, sabes qué... si estas gastado no es necesario que vayamos ahí... ¿¿¿Qué??? ¡¡¡Pero si acabo de cobrar!! Mira, mira, sacó su billetera y me la mostró, oye ¿qué te pasa? yo no quiero ver tus billetes, ¡pero vamos pues!, hummfff, ya ok, vamos... ¡pero no te engrías pues ojitos! ¡vamos a divertirnos!
En la madrugada, de vuelta a mi casa, chao Juancito, gracias, al final creo que la pasamos bien ¿no? Sí... oye Marilia, que, ¿me prestas cinco soles para mi pasaje?
Tripulantes: hice una lista de quince detalles, pero, creo que ya no vienen al caso contarlos. La conclusión es que por más que me quiera Juan, por más buena gente que él pueda ser.
No me imagino.
Por más tolerante y comprensiva que yo trate de ser.
No me imagino.
Bien dije y repito no hay hombre perfecto, pero no puedo seguir saliendo con él.
No me imagino lidiando con un novio así.
La ilusión y el romanticismo inicial se han acabado, fueron aniquilados por estos detallitos como si se trataran de pequeños virus que enferman y matan a un gigante, tengo que decirle que ya no lo aguanto, QUE YA ME LLEGÓ, no, mejor sólo le digo que debemos dejar de vernos... no sé que pretexto usar, no sé si decirle o no de todas estas situaciones que tanto me joden: mostrarme la billetera... ¿¿¿Dónde se ha visto??? (esa frase es de mi abuela) pero siento que explicarle no tiene caso, este ejemplar es así y no va a cambiar.
Hemos quedado en vernos este fin de semana.
Ya les contaré.
Entre un planeta y una estrella se encontraba
Marilia Navegando
a las
21:38
22
Tripulantes pasaron y...
martes, 11 de marzo de 2008
No estoy loca, Dr. Psiquiatra…
…el niño se encuentra en una fase exploratoria de su cuerpo, se está conociendo y es natural que le dé pena, que es muchas veces confundida con miedo por los padres, por el eso el niño no quiere hacer sus necesidades en el inodoro, porque ahí ve cómo su excremento se va por el water, y como para él eso es parte de su cuerpo, le da pena, tristeza, ¡angustia! ver que tiene que alejarse de sus heces: por eso los padres debemos ser comprensivos y explicar a nuestros hijos que esta bien dejar ir al excremento y es más hasta se les puede decir que se despidan de su caquita para evitar frustraciones posteriores, chau, caquita, chau…
¿Despedirme de mi caca? ¿Juat de jel? O mejor dicho ¿Qué demonios he escuchado decir al psicólogo? Muchas gracias por esta interesante intervención y aquí terminamos el programa, no se olviden amigas, mañana conversaremos sobre los niños hiperactivos… Apagué el televisor, yo sólo tenía 13 años pero me quedé pensando ¿despedirme de la caca? ¡¡FUERAAAA, puaj!! ¡¡Nada que ver!! Hoy regresa a mi memoria el episodio y les digo: admiro la psicología como ciencia y ante cualquier eventualidad no dudaría en buscar los consejos de un profesional pero es el argumento más incoherente que es escuchado: despedirse de la caca para no entristecerse, a ver pues, que levante la mano quien no lloró un adiós…
Pues yo les digo, de muy chiquita prefería hacer pis en la bacinica ¿por qué? Porque me daba miedo caerme por el inodoro, así de simple, luego entendí que eso sería imposible. He ahí la explicación.
Yo diría que de todas las veces en que me he encontrado en una disyuntiva, el 90% de ellas ya sé qué debo hacer, cuando busco el consejo de alguien, en el fondo ya sé cuál decisión que debería tomar y cuáles son mis sentimientos, ojo no me panudeo, sólo que en mayor parte son tan bochornosos, ridículos y tal vez poco sinceros que me cuesta admitirlos. Así como me costaba admitir que tenía miedo de caerme por el water, ahora me cuesta admitir que tengo ganas de estamparle una patada a mi hermana, me cuesta admitir que salgo con un chico sólo por aburrimiento, me cuesta admitir que me gana la flojera, etc, etc, etc y muchos etcéteras más. Mientras tanto invento mentiras blancas como que el inodoro es muy alto, mami; o, que mi hermana es una chinche insoportable, o que estoy confundida por eso no dejo de llamarlo, o que tengo tanto pero tanto trabajo… y seguro que para muchos psicologos es parte de su profesión descubrir que hay detrás de todas estas justificaciones.
Por eso aquella tarde cuando vi llegar lo inminente pero no imposible, me encontré dentro de ese 5% restante porqué sentí una pena al parecer inexplicable. No temía que mis padres me hayan dejado de querer, ni mucho menos ser la culpable del asunto, sólo sentí lástima. Debió haber sido porque los sentimientos son diferentes según la edad que tengas cuando tus papás te dicen que se van a separar, yo con 17 años, sólo me quedó sentar mi cabeza y callar. Pasaron los días y las semanas, en casa había un ambiente a velorio recién mudado, y yo aún me encontraba descubriendo a cuál era el origen del sabor este trago amargo.
Señores psicólogos acá les alcanzo una explicación a ver si les ayuda en el tratamiento de un adolescente confundido.
En la Pre San Marcos luego de mi clase de Lógica, ví entrar al profesor de Química, en vez de tomar la siesta acostumbrada al fondo del aula, tome una hoja y me dediqué a hacer simples premisas cómo: me da pena que mis papás se separen, ¿por qué? Porque ya no podremos estar juntos, pero… hemos pasado juntos la navidad y el cumpleaños de mi papá. Entonces… volvamos al inicio: me da pena que mis papás se separen ¿por qué se han separado? Porque se pelean mucho, porque ya no se llevan bien, porque ya no están enamorados… porque ya no están enamorados, enamorados, dije con resignación. En consecuencia, si se casaron y se juraron amor eterno frente a un altar y ahora ya no están enamorados, quiere decir que –de acuerdo a las supuestamente siempre acertadas novelas mexicanas- mis padres no eran el uno para el otro, y si no eran el uno para el otro, quiere decir que, dibujé una flecha entre las oraciones, lo que tuvieron no fue amor verdadero. Por lo tanto, si se hubieran conocido mejor y se habrían dado cuenta que no eran la media naranja del otro, seguramente habrían terminado casándose con otra persona y habrían tenido un matrimonio mucho más feliz y duradero. Y como producto del matrimonio de mis padres nacimos mi hermana y yo… veo como resultado que nosotras ¿qué fuimos? ¿Consecuencias de un error? Por más ridículo que parezca terminé cuestionando mi propia existencia y he ahí la real explicación de mi tristeza. ¿Estaré loca? Pensé llegando a casa. Encendí la radio buscando una respuesta: No estoy loca, Dr. Psiquiatra, no me diga tonterías, Dr. Psiquiatra, yo le pagaré la cuenta, Dr. Psiquiatra... me reí entre lágrimas por la coincidencia. Veía con impotencia el duro tramo que estaban atravesando mis papás y me preguntaba si hubieran tenido oportunidad de elegir mejor, seguramente no estarían pasando por eso, pero lo que más me dolía era pensar que de haber ellos elegido mejor yo no habría existido.
Nunca –hasta hoy- le dije a alguien mis conclusiones, ni siquiera consulté un psicólogo (seguro debí hacerlo). Luego, por supuesto, encontré mis propias explicaciones de consuelo: que la duración de un matrimonio es una convención social, que no necesariamente es una separación es un fracaso, que mi hermana y yo no somos errores, que fuimos fruto del amor de mis papás, que si yo no hubiera existido, quién habría sido la mejor amiga de Mónica, quién habría evitado que a Fiorella la atropelle aquel auto, quién le habría arrancado tantas carcajadas a mi mamá, quién había cuidado de los geranios tan lindos del jardín y quién etc, etc (y más etcéteras como dije antes).
Sin embargo en una ocasión almorzando con mi familia paterna, un tío le dijo a mi padre: “Leo, no está en forma porque nunca juega fútbol, jaja, hubieras tenido un hijo más, un varoncito pues para que te tenga en fá!” le siguieron las risas de los presentes, no sé que tan pertinente o no fue el comentario de mi tío pero mi papá sin inmutarse y sonriendo dijo: “No, mano, para qué, yo no cambio absolutamente nada de lo que tengo” y me tomó cariñosamente de la mano observando a mi madre que lo miraba con aprobación desde el otro extremo de la mesa.
Ese día olvidé todos mis análisis lógicos y mis conjeturas, un inmenso alivio se apoderó de mí, por fin el trago amargo había pasado.
Ya han pasado casi 8 años, mis padres siguen separados y no guardo expectativas de que regresen, “Simplemente hija, no es lo ideal pero es lo mejor” me había dicho mi madre, ahora veo que tuvo toda la razón.
Entre un planeta y una estrella se encontraba
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a las
22:30
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Tripulantes pasaron y...
Ideas: divorcio, psicologo, psiquiatra, separacion


