Estoy tratando de averiguar por qué cuando mis esporádicos tripulantes hacen click en "Seguir leyendo", el bendito vínculo no funciona, incluso a mí me pasa. Se suele arreglar cuando le dan actualizar a la página pero a veces el problema persiste. Sí todavía tienes curiosidad de leer la pachotadas que escribo también puedes darle click al título de la entrada para leerla completa.
Y como suelen decir: "Estamos trabajando para servirlo mejor. Muchas gracias por su comprensión".

Marilia Navegando

martes, 16 de octubre de 2007

Adiós a Alejandro

Al romper con alguien, dependiendo que tan profunda haya sido tu relación, hay cosas que devuelves al otro, no me refiero a los regalos (eso no se retorna!! regalo, es regalo), pero sí otro tipo de objetos... como los libros de la pré que le preste a mi primer novio, una colección de películas que me prestó mi segundo novio... y en cuanto al tercer enamorado que tuve, (sí, a mis 25 años sólo he tenido tres enamorados), en cuanto a él... se quedó con algo que nunca me devolvió y que por lo visto ya se adueñó de él.
Cuando una está enamorada, o cree estarlo, hace una serie de cosas curiosas y ridículas con el novio. Lo entiendo, me ha sucedido, el amor nos hace soñar. La gente enamorada se besa inoportunamente en la combi abarrotada, grita sus sentimientos desafinados en un karaoke, camina por la calle con un enorme ramo de rosas, cambia su voz por una versión angelical cuando el otro te llama al celular, pero sobre todo cambias tus planes: cuando uno ya esta algo adulto, lo hace en serio; pero cuando aún eres una joven mantenida por tus padres, sólo te queda fantasear ingenuamente...
Recomendación: No siempre hagas planes con tu reciente adquisición masculina, puede que tu lejano prospecto de marido se asuste por la seriedad apresurada del compromiso. Por eso de los tres novios que he tenido, sólo he fantaseado recíprocamente con el último que tuve. Uno con el que duré a duras penas año y medio (y digo "a duras penas" porque a los ocho meses parecía que sólo estabamos juntos por inercia). Sin embargo, al inicio de nuestro idilio todo era perfecto. Solíamos imaginar las cosas que tendríamos juntos y lo más bonito es que surgió de forma espontánea. Un día alguien dijo: Me gustaría tener una 4x4; En serio? No, es demasiado grande?, mejor sería un Civic; Bueno si, son bonitos y espaciosos sobre todo si uno tiene familia; Es curioso, yo nunca había pensado en comprarme un auto, siempre he pensado primero en un lugar para vivir; Si? a mi me gustaría vivir solo, en un departamento; Claro, a mí también, debe ser más cómodo, pero cuando tenga hijos, quisiera más bien una casa; Una casa... pero sólo tendría dos hijos; Yo también; y cómo los llamarías?; hummm... Alejandro o Alejandra... ; Es bonito... dijo mi novio, y continuó, sería entonces... Alejandro, mencionando su apellido seguido del mío, yo sonreí enternecida.
Faltaba mucho para que terminaramos nuestras carreras, consiguiéramos un buen trabajo, compráramos la casa de nuestros sueños y tuvieramos a Alejandro. Por eso, nos limitábamos a dibujar en nuestras mentes, los muebles, los niños, los horarios... Pero bien sabemos que no sólo de fantasías vive una relación, si no de otras cosas como por ejemplo la madurez (que nos faltaba por montones)... nuestro enamoramiento cayó en la triste realidad de la incompatibilidad, lo que trajo intolerancia, incomprensión y enojo. No recuerdo cuántas veces terminé con él, ni cuántas veces él terminó conmigo, pero obviamente sí recuerdo la última. Luego de escuchar sus motivos, le di por completo la razón y lo despedí rápido como si se tratara de un trámite que debía hacerse con apuro.
A la mañana siguiente, recibí su llamada de arrepentimiento, pero ya era tarde (era tarde desde hacía meses). No sé si fue correcto pero me vino a la cabeza una de esas cosas que sabes que debes decirlas porque si no se te olvidan por completo: "Oye, me podrías devolver aquella foto mía de niña que te dí? Es que no tengo los negativosy... Si, claro, me respondio él. Ahí empezamos ese triste y definitivo protocolo de devolución de cosas prestadas.
Había pasado poco menos de un mes, cuando inesperadamente vi a un "Alejandro" iniciar sesión en mi mensajero. Era mi ex novio. Lo saludé y le pregunté por qué el cambio de nombre. El me dijo que ahora se iba a hacer llamar así porque de veras le gustaba. No capté bien la idea hasta que me encontré con algunos amigos comunes que me comentaron la singular situación. Ahora, para su familia, chicos de la universidad, del barrio y del hi5, él era Alejandro.
Mi ex novio cumplió con devolverme la foto que mencioné, me grabó un CD con canciones que alguna vez le pasé y que se habían borrado de mi PC, también me devolvió una casaca y un par de binoculares que le di en un concierto.
Pero se quedó con Alejandro.

3 comentarios:

ACV dijo...

La devolución de objetos es clásica después de una relación larga. Pero eso si, lo de cambiarse el nombre? Esa si es nueva. Quizás es una especie de indirecta para ti (junto a lo del CD). Quien sabe...?

Marilia dijo...

Seguramente, pero lo cierto es que no ya podré considerar el nombre "Alejandro" llamar a un futuro hijo , porque sólo me recordará a este ex...

PD: Gracias por el dato del resumen de las entradas. Bye

ACV dijo...

Si me di cuenta que te sirvió, la verdad es super útil. Que bueno. Besos