Estoy tratando de averiguar por qué cuando mis esporádicos tripulantes hacen click en "Seguir leyendo", el bendito vínculo no funciona, incluso a mí me pasa. Se suele arreglar cuando le dan actualizar a la página pero a veces el problema persiste. Sí todavía tienes curiosidad de leer la pachotadas que escribo también puedes darle click al título de la entrada para leerla completa.
Y como suelen decir: "Estamos trabajando para servirlo mejor. Muchas gracias por su comprensión".

Marilia Navegando

lunes, 14 de enero de 2008

Lo confieso: Nunca fui astronauta

1
Una tarde, mientras todos atendían el listening y apuntaban en sus cuadernos los datos del exercise 3, Dialogue B, yo memorizaba con preocupación el Can I go to the toilets?, que sabiamente nos enseñó el profesor el primer día de clases, supongo que la experiencia le demostró que a sus novatos alumnos nos sería más útil que el Hello, How are you? Así pues, cumplí con repetirla con la misma disciplina que un loro, y salí disparada.

En el baño, ya aliviada de haber vaciado mi pobre vejiga, aproveche la soledad frente al espejo para sacarme esa espinilla chinche que me había salido en la nariz y luego, mientras caminaba por el pasadizo, me detuve ante los afiches del Británico que nunca podía leer con tranquilidad ya sea porque siempre entraba con las justas o porque salía apretujada por una multitud de estudiantes que me llevaba al paradero. Como eran cerca de las seis de la tarde, me quedé unos minutos viendo las pinceladas de nubes negras que manchaban el cielo naranja del verano... y así, luego de todo ese merecido hueveo, volví a clase. Entre con cuidadito para no interrumpir, me senté y vi que mi profesor era ahora una mujer con falda de florecitas, que la chibola que estaba sentada a mi lado era un calvito de lentes, que en la pizarra había un párrafo en el idioma anglosajón que no podía descifrar, y lo peor: que todos me miraban con curiosidad y burla... había regresado al aula equivocada, con una sonrisa cuadrada, trate de disculparme y explicarlo torpemente en inglés, ¿pero quién con Básico I puede hacerlo? sólo me quedó retirarme entre las risitas de los presentes.

2
Las noches más bonitas de verano, son las de luna llena, eso lo sabe todo el mundo. El cielo despejado te permite iniciar el clásico juego de contar estrellas descubriendo infinitamente una tras otra, el satélite femenino nos hipnotiza con un brillo que no hiere nuestra mirada y, los edificios, jardines y aceras se tiñen de un singular color acero que contrasta con el ámbar de los postes. Bajo ese escenario nocturno salí a buscar algo de comer, mientras caminaba sin apuro disfrutando secretamente de esta fugaz mística, observé conmovida cómo un pequeño caracol, yendo de un jardín a otro, cruzaba la vereda con la lentitud característica de su especie. Me detuve pensado que la aparición de este pequeño amigo era lo que le faltaba a este escenario hasta el momento inmóvil. Así que, en un acto de singular respeto, bordeé al diminuto transeúnte y continué mi rumbo. Como siempre, por la gran demanda tuve que esperar largo rato para poder disfrutar de los anticuchos de la clásica “tía choncholí” (aquella que hay en cada barrio que se jacte de ser criollo y que curiosamente también cuenta cierto número de vecinos intoxicados). Feliz de haber llenado mi estómago, retorné a casa esta vez andando a paso “Gallo Claudio”. Pero la alegría no me duró mucho cuando sentí bajo mis pies el crujir de algo parecido a un huevo (yo diría de tamaño codorniz). Mi frustración fue profunda –hasta hoy que escribo estas líneas-, cuando con tristeza descubrí que había acabado con la vida de mi efímero amigo, el caracol. El muy imbécil no había podido terminar de cruzar la vereda a tiempo antes de volverse a encontrar con mis zapatillas.

3
Tenemos que hablar, ¿acaso no es la peor frase que puede salir de los labios de tu enamorado? Sobre todo si tomas en cuenta que el fulano ya no te llama tan seguido, que te mira aburrido, que se “olvidó” del último cumplemés, y que parece haber dejado de lado tu condición real de princesa que él mismo te otorgó cariñosamente.
Hummm… ok, ¿me buscas después de clases?, simulando estar tranquila, ya pues te veo a las siete entonces, ok, chau, chau.
Más señales: me saluda con besito en la mejilla, da la vuelta sin esperarme, camina con las manos en los bolsillos (para evitar que andemos de manitas). Yo lo sigo como yendo al matadero, pero en un acto cariñoso, acelero el paso, lo tomo del brazo y levanto la mirada como el gatito de Shrek… no dice nada. Trato de acariciarle el cabello, pero él permanece inmóvil y hace un gesto como si un mosquito lo hubiera fastidiado. Sin nada más que hacer me siento en la banca que él parece haber elegido al estacionarse junto a ella.
No sé si te has dado cuenta que lo nuestro ya no es lo mismo… y de pronto comprendo, ¡¡vi la luz!! ¡¡por fin entiendo!!! que el que inventó aquella famosa metáfora de “romper el corazón” no pudo describir mejor ni de la manera más perfecta y dolorosa lo que estoy sintiendo en mi pecho. No, Mar, no llores, es lo mejor ¿sabes?... ¿llorando yo? Y me doy cuenta que efectivamente tengo minúsculas cosquillas en mi barbilla por las gotas que caen de mi cara a mis manos. Me abraza y siento un suspiro sobre mi frente, yo apenas me empino y le doy un beso urgente que para mi gran felicidad es correspondido. Mi enamorado se despidió enternecido y mientras yo lo veía hacerse diminuto en la vereda, pienso en el gran alivio que se siente el poder tomar el impulso para llegar al lugar seguro luego de haber colgado eternos minutos, cuando ya se han desatado todos los dedos. Pero eso ya pasó y después de haber estado tan cerca de perderlo, empiezo a hacer mil planes para ambos. Con los años que me quedan, los voy a dedicar a ti, hacerte tan feliz que te enamores más de mí, cantaba yo al unísono de Gloria Stefan. Los días pasaron, todos iguales, sin la presencia de mi novio, hoy no me ha llamado... Hoy tampoco. No me responde el celular. Ni los mails. ¡Alo! ¿Qué pasó? ¿Por qué no me has respondido? Mar, pero hemos terminado... dejémonos de ver un tiempo.

En conclusión
No había Friends, ni felinos en Animal Planet, ni una buena película en HBO, en consecuencia fui a dar con Discovery, había un gringo hablando sobre sus experiencias en su travesía por el espacio, interrumpen imágenes de los equipos, fotografías en sepia e interviene la voz de un locutor en inglés y luego de otro en español. Al final le preguntan a uno de los protagonistas del documental cómo fue su adaptación a la tierra, creí que había leído mal, ¿no habrán querido decir, su adaptación al espacio?, pero el gringo calvo responde que luego de haber estado meses sin gravedad y con disciplinadas rutinas, se siente en efecto de otro mundo… que se levanta de la cama y le pesa el cuerpo, que –como si estuviera aún en la nave- camina sujetándose de las paredes cual niño que aprende a caminar, que a veces se le ocurre dar un pequeño salto creyendo que así va a volar hacia el otro extremo de la habitación, y por último que cuando termina de beber, ha soltado su copa en el aire un par de veces creyendo que va a flotar… ante eso, expresa el calvo con pinta de bonachón, sólo me queda decirle a la gente es que yo fui astronauta, algunos ya lo saben, otro no me creen, y suelta una breve risa.

Yo Marilia, lo confieso: nunca fui astronauta, sin embargo creo que he estado en la luna.

Sucedió que no me fijé en el número de aula para saber a cual entraba, que no se me ocurrió ayudar al señor caracol a cruzar rápido la vereda y salvarlo del peligro, que ese beso no era de reconciliación sino de despedida... tal vez por eso, respondo para confusión de quienes se sorprenden de mis anecdóticas experiencias… “es que yo fui astronauta”.

Seguir leyendo...

viernes, 28 de diciembre de 2007

Al fin y al cabo... yo Marilia

Diciembre: el mes rojo y verde, mes de la lástima por los Papa Noeles (con el calor limeño y semejante traje, cómo no sentirla), mes de las reconciliaciones ("en navidad hijita, no puedes andar enojada con nadie"), mes de los mails masivos con el saludito cursi (este año me di cuenta que si no es personalizado no sirve, nadie te lo responde agradecido), y claro, de los reeencuentros...

A las 11 p.m. en el tronco viejo del barrio, donde solíamos esperar a los demás antes de ir a un quinceañero, me senté esta vez a comer en mi platito de plástico la riquisima carapulcra de la mamá de Cucho, acá no existe la vergüenza de quedar como comelona, so, los petipanes fueron mis víctimas el resto de la noche y, porsupuesto no podía faltar mi compañera la leal cerveza: feliz navidad ps ojonaaaa, hace tiempo que no bajas al barrio, estudias demasiado ps, Juan se fue a los iunaites, acá no hay chamba, pero dice que viene para marzo todavía, tiene que pagarle al que le hizo la finta del contrato... pucha que en Ripley me explotan, ya me aburri de ser impulsadora, tamos igual ah, en totus me han dicho que pagan un poco más... la Laura está embarazada pues, metió la pata con el chato Javier, nooo... pucha pero si ese pata es un feazo, monsesaza ps... oe pasa el vaso de chela que no es cafecitoooo, los demás también queremos!!, me meo, me voy al baño...

Otro fin de semana, a las 8 p.m., al rededor de una mesita de playa me senté a charlar con los juergueros de la promoción, a mi espalda, en el jardín, preparaban la parrilla, y entre botellas pequeñas de cerveza: ¿cómo van los trámites de tu título? a mi de jurado me toco: Juárez, Retamozo y Salinas, mi expediente ya estaba visado! Ese Fuji se aprovecha del proceso para hacerse campaña, ya cumple 70 ya, se va acoger a los beneficios, ¿qué tal si alquilamos una jato en la playa para fin de año? Marilia te apuntas? Ya pues no va a ser si eres una juergueraza...

Una madrugada a las 3 a.m. sentada alrededor de una diminuta mesa en una discoteca, me encontré más maquillada que Marilyn Manson, con la espalda que se me hacía piel de gallina porque el modelo de mi blusa no la cubría, con un cosmopolitan en las manos (sip, complejo de Carrie Bradshow)y con los gritos de mis amigas del colegio sobre mis orejas (¿quién dijo que en una disco se puede charlar??): Olvídate de ese güey, esta tanteando contigoooo, si, flaca encima es un feo, pero tiene plata ¿no? mejor dale vueltita nomas, jajajaja, lo que es Paola ya choteo a su enamorado pero bien que se lo almuerza cada vez que se lo encuentra, ¿tu con qué te cuidas? a mi me gusta que mi hombre disfrute, por eso uso las inyecciones, ah, no a mi esas vainas me hacen engordar, Marilia! Esta qué se va a cuidar si sólo anda en chapes, jaja, tiene al fulano a dieta!!...

La tarde de ayer a las 6 p.m. en una de las mesas más largas de un café de miraflores, con sastres de vestimenta, los chicos estudiosos que me hacían la tarea en la facultad preguntan: Mari como vas la tesis?? Ya sé!! Digamos buenos deseos por todos los que hemos logrado este año, que cada uno diga su discurso pues!!, como a modo de reflexión... si?!, hey, felicidades a Oscar que ha encontrado nuevo trabajo, ¿cuánto te pagan cómo portero? jaja, Marilia siempre tan graciosa...

Todos tenemos patas distintos: los que se saben tus bochornos de la infancia, con los que discutes de política, con los que hablas de sexo, los que te hacen porras en tus proyectos... pueden estar en grupos separados o todos en uno solo, en uno te cuentan que en unos meses se van a hacer un post grado a Europa y en el otro te dicen que alcanzaron el puesto de empaquetador en Wong... aún me pregunto a cuál pertenezco... soy acaso diferente o la misma en cada lugar, o será que asumo el rol con el que me identifican en cada espacio... ¿por qué para la gente del barrio soy la nerd y para los estudiosos de mi facu soy la extrovertida? Concluyo que soy una sola, cuyas facetas se manifiestan más y mejor de acuerdo con quienes esté: al fin y al cabo... yo Marilia

Seguir leyendo...

miércoles, 26 de diciembre de 2007

2008: ¿el que mucho abarca... ? ¡je!

En one.
No quiero decir: mejorar en, tratar de, esforzarme por... ¿A quién queremos engañar? Hay que ser comodones para decir algo como eso!! esas palabritas no comprometen a nada, tampoco quiero ser del club de aquellos pesimistas que no se trazan objetivos, por eso, de frente a las cosas concretas. He aquí las cosas que quiero para el 2008: tanto las fundamentales como las superficiales, alla vamos!!

Pero antes, un par de advertencias: no están en orden de importancia, y no vale burlarse...

1. Aprender a cocinar algo más que estofado de pollo.
2. No cortar mi cabello y buscar un buen reacondicionador para dejar atrás mi aspecto de electrocutada.
3. Sustentar mi tesis y titularme en abril (sacar un 18).
4. Entrar a un curso de guitarra clásica y aprender lectura músical, ya no puedo seguir estafando a la gente.
5. Reconciliarme con mi hermana... sí, soy de esas personas locas que se lleva mal con su hermana.
6. Irme de viaje a algun lugar que nunca haya visitado (puede ser Cajamarca, Chiclayo, Iquitos... Colombia o México).
7. Iniciar una maestría y sacar buenas notas (ok, sonó muy nerd, pero vale).
8. Componer una canción y ser lo bastante valiente para compartirla.
9. Escribir 4 artículos de investigación (más puntos nerd).
10. Conseguir un buen trabajo.
11. Preparar mis papeles para postularme a una beca.
12. Aprender a conducir y no chocar el auto de mi padre (tampoco atropellar a mi padre :S)
13. Ahorrar y operarme esta bendita miopía :(((
14. Fundar el Instituto de Investigación que había soñado con mis compañeros de la Facultad (Soy una nerd total).

Y como metas opcionales o más bien alternativas (ya que para ellas necesitaré contar con el factor TDS: tiempo, dinero y suerte):
1. Regresar a la AFL y acabar los tres ciclos del nivel superior que me faltaron.
2. Estudiar bien el Latin que aprendí en la facu y sacar algun diploma que lo certifique.
3. Matricularme en un curso de marinera.
4. Aprender portugués.
5. Regresar a terminar el curso de Alemán.
6. Ahorrar para ir a visitar a mi prima en navidad.

Ojalá que a finales del 2008 revise esta entrada y vea que he alcanzado al menos el 70% de mis metas, bastante ambiciosa ¿verdad?, veremos, veremos... les deseo éxito para los que también han hecho su lista secreta.

Seguir leyendo...

lunes, 24 de diciembre de 2007

¡¡Vamos castores, vamos!!

Sólo desearles feliz navidad y gracias por leerme de vez cuando, con cariño les dejo este videito de un minuto que me dio harta risa.


Seguir leyendo...

lunes, 17 de diciembre de 2007

Mi primera vez...

¿Cómo? ¿Cuándo fue? ¿Con quién? A todos nos morbosea saber acerca de la primera vez del otro, y bueee' no es que no tenga personalidad, pero si muchos escriben acerca de su primera experiencia, pues... yo también.

Primer dato: Fué a los dieciséis años. En aquellas épocas, iba todas las mañanas a la Pre, me estaba preparando para postular a San Marcos y al mismo tiempo cursaba el último año de la secundaria por las tardes. Siempre salía volando de Santa Beatriz a mi casa, almorzaba apurada y luego con las mismas corría a mi colegio. Es importante que sepan eso porque justamente por una cuestión de tiempo, la falda ploma y la chompa azul eléctrico era mi indumentaria diaria en la academia (a eso hay que sumarle los lentes y mi personalidad introvertida), a diferencia de las demás chicas que lucían sus pantalones jeans a la moda.

Segundo dato: Nunca había tenido novio, menos un vacilón. No sé si era por mi timidez o a lo mejor no era muy guapa, ojo, no es que tenga baja autoestima pero digamos que en aquella época no sabía aprovechar lo mejor de mi aspecto. Así, mientras todas mis amigas estrenaban ilusionadas su primer enamorado, yo me limitaba a fantasear inocentemene con chicos que no se fijaban en mí o que eran demasiado tímidos para declararse. Imaginaba por ejemplo que alguno me decía que yo le gustaba mucho, me daba un tímido y corto beso y luego nos íbamos a caminar por los jardines del barrio.

Tercer dato: El muchacho era fisicamente, todo lo que me gustaba en un hombre: era alto, ni delgado, ni gordo, de tez clara (pero ojo no transparente), cabello azabache ensortijado, ligeramente despeinado, cejas pobladas, sonrisa Kolynos... ¿Qué más decir? Yo no sabía explicarlo pero ahora me doy cuenta de que a sus 18 años era sumamente sexy... y él lo sabía muy bien.

Antecedentes: Nos conocimos en la Pre, yo la clásica niña buena-estudiosa-responsable-puntual me senté en la primera carpeta del aula, y él como el clasico chico malo-vago-irresponsable-impuntual llegó tarde y no le quedó más que quedarse en el primer sitio que nadie quiso ocupar por estar frente al profesor... y al lado mío. Supongo que no pude ocultar mi ilusión cuando lo miraba con mis ojos que de por sí son enormes. Hasta ahora me pregunto si yo le gusté alguna vez ¿quién sabe? los subsiguientes días, a pesar de que él empezó a venir temprano y podía elegir cualquier lugar, terminó instalándose al lado mío, murmurándome chistes durante la clase, apoderándose de mis collets escolares pero huyendo con las chicas guapas que lo buscaban de otros salones ni bien sonaba el timbre del descanso... Creo que yo era algo así como su Betty La Fea, a la cual él siempre regresaba para seguir aumentando su ego luego de haber estado gileando en el patio de la Pre...

Descripción de los hechos (o debería decir, lo que realmente les interesa): todo sucedió en la Pre, un miércoles por la mañana, lo recuerdo porque estábamos en clase de Biología, con aquella profesora que explicaba la fotosíntesis dirigiéndose a mí, (sí, como si yo fuera la única alumna), creo que le inspiraba compasión el verme con el uniforme en primera fila, por lo que siempre le preocupaba que yo entendiera todo (¿o sería que tenía cara de despistada?). Interrumpieron tocando la puerta, era él en el umbral, con la boca abierta, jadeando y con el cabello mojado, es más, el agua le goteaba sobre los hombros y pude ver que se escurría en su pecho gracias al boton de su camisa que había olvidado abrochar... preocupado pero sonriendo dijo, "Buenos dias... (suspiro), profesora (jadeo), tuve un percance (suspiro) y Humm!! (pasó saliva), estoy tarde! (suspiro), puedo entrar?" (suspiro, esta vez blanqueando los ojos y mirando hacía el cielo).

De pronto ya no había nadie, me quité las gafas, no importaba si yo tenía 3.75 dioptrías en cada ojo (ahora tengo 5), dejé mis libros a un lado, caminé, no, corrí hacia él y lo empujé hacia afuera, nos encontramos en el pasadizo, entramos al aula de al lado que estaba vacía, él me miró sorprendido, pero también ansioso, me empezó a besar, y como si yo fuera una pluma me levantó de la cintura y me sentó sobre el pupitre mientras levantaba mi falda y me acariciaba las piernas que se escapaban de él "como si fueran peces sorprendidos"...

"Felizmente hoy nos tocaba con esa tía pufff!! En qué página estan, linda?... ¿Hola? jeje"... Miré a mi derecha, él estaba sentado a mi lado, como siempre con su pícara sonrisa... le dije un número cualquiera... hormiguitas de fuego me subieron desde los muslos hasta la frente, me avergoncé, absurdamente me llevé la mano a mis pesadas gafas para asegurarme de que estaban sobre mi nariz... "¡¡Estás roja!! ¿¿qué ha pasado, linda??", "nada, nada", y empecé a acomodar disimuladamente mi falda y mi blusa escolares como si de veras me la hubieran arrancado. Era la primera vez que un hombre me inspiraba deseo, pasión o como quieran llamarlo... no sabía hasta ese momento las otras emociones que podía despertar el sexo opuesto en mí.

Ya ven que las mujeres también nos mandamos unas alucinadas. Lamento decepcionar a los dos lectores que se han molestado en leerme si les digo que efectivamente lo que he contado ha sido la primera vez que un hombre me hizo sentir morbo, y no la primera vez que hice el amor (tal vez algun día sea tema de otro post). Debe ser que -por una cuestión social- nosotras hemos aprendido a ocultarlo mejor, pero de que imaginamos, fantaseamos y planeamos en nuestra cabecita escenas eroticas, ¡¡siempre!!, y lo digo fundamentada en una encuesta hecha entre mis amigas (una muestra de chicas entre los 18 y 31 años de edad). Felizmente nada más que no tengamos la preocupación de que se nos arme una carpa allá abajo. Para acabar: nunca ligué con el susodicho, dejó de venir a la pre porque sus padres metieron a una universidad particular, hasta ahora me pregunto que será de él... en fin, siempre lo recordaré de alguna manera como el primero en mi vida.

Seguir leyendo...