Estoy tratando de averiguar por qué cuando mis esporádicos tripulantes hacen click en "Seguir leyendo", el bendito vínculo no funciona, incluso a mí me pasa. Se suele arreglar cuando le dan actualizar a la página pero a veces el problema persiste. Sí todavía tienes curiosidad de leer la pachotadas que escribo también puedes darle click al título de la entrada para leerla completa.
Y como suelen decir: "Estamos trabajando para servirlo mejor. Muchas gracias por su comprensión".

Marilia Navegando

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viernes, 16 de mayo de 2008

Recuperando desayunos



Han cambiado el horario de entrada y ahora debo ir más temprano al trabajo, lo cual me parece genial porque evito un poco de tráfico (pero sólo un poco!). En consecuencia también salgo antes de la oficina para estudiar (qué nerd) y llego a casa sin el hambre que me hacía devorar directo de la olla.
Este es un pequeño detalle del que no me habría preocupado en comentarles si no fuera porque el domingo, al despertarme, encontré a tientas mis gafas y tomé la cajita de bombones que improvisadamente había comprado un par de días antes. Aún con la pijama puesta y con mi aliento a perro estuve a punto de tocar la puerta, pero me volví como si alguien me hubiera llamado a susurros: vi mi guitarra yaciendo en un rincón…
No es mala idea, pensé.

Regresé ante la puerta y entoné: “Estas son las mañanitas que cantaba el rey David, a las muchachas bonitas… “
Como era de esperarse mi madre me recibió con una sonrisa angelical, gracias hijita!!, No de nada… Feliz día.
Me quedé un rato observando la delicadeza de aquellos dedos que descubrían lentamente los bombones, lo primero en lo que yo me fijaba en una mujer eran sus manos, tu mamá tiene bonitas manos, que felizmente, ustedes han heredado, ¿Quieres uno? Primero come tú pues mamá, es tu regalo, dije sin poder evitar un sentimiento de culpa. Ahora que ando más misia que nunca, fui bombardeada como casi todos ustedes con la cruel publicidad del día de la madre. Digo cruel porque me sentí la peor hija del mundo por no poder comprar ningún electrodoméstico gigante, ni separar una cita en un salón de belleza, ni adquirir alguna joya o prenda elegante que mi madre pudiera lucir en su día. ¿Y qué quieres hacer hoy? Podemos ir a almorzar a un lugar bonito y luego comprarte algún regalo (que no pase de 50 lucas por fa')… Lo que tú quieras está bien, hijita, hummf, habla pues mamá, di a dónde quieres ir, a donde tu quieras, ah entonces nos quedamos acá, nos encerramos en casa, total, todo el mundo sale hoy, todo está lleno… jaja, esta bien, yo sólo quiero un desayuno largo contigo hijita ¿qué es de tu vida? ¿Qué novedades? Con este nuevo horario de tu chamba ya nunca hablamos, pasan días enteros sin verte…
Ya empezaba a sentirme en un comercial trillado del día de la madre. Puaj! So, inicié mi fuga de la habitación, cuando, otra vez me volví como si un susurro me hubiera llamado… ¿qué es de tu vida?
Licenciatura, maestría, trabajo, diplomado, clases, salidas… si bien me gusta estar en muchas cosas, había olvidado que la gente más ocupada es la que tiene tiempo para todo, caí en cuenta que hacía semanas que no hablaba con mi madre, el nuevo horario del trabajo había hecho que nuestra charla diaria en el desayuno desapareciera y yo, yo ni lo había notado.
Preparé con cuidado un jugo de papaya con maracuyá, también una tortilla que tanto le gusta y nos quedamos durante horas hablando: sobre mis nuevos amigos en el trabajo, sobre ese singular profesor de la maestría que emociona en la cátedra, de sus amigas de la parroquia, de las novedades con mis primas, de la visita de Katia, …
Al mediodía llegó mi hermana y mi padre para almorzar, puedo resumir diciendo que la pasamos muy bien, conversamos mucho, hablamos y bromeamos, he estado tan ocupada que creo que había olvidado ese placer familiar.
En fin, dejándome de justificaciones prometo comprar un mejor regalo el próximo año.

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